Texto de Pilar Passon

Mary Corse, Untitled (Black and White Band, Beveled, 2006

Mary Corse, Untitled (Black and White Band, Beveled, 2006

La Prisionera

Cerró los ojos, y allí se encontraba, con un vestuario diferente, encarcelada en una celda oscura, triste y con olor a humedad. Comenzó a observar el lugar, lentamente empezó a sentir la desesperación del encierro entre cuatro paredes de 1,70mx 1,70m. Una de ellas poseía cuatro barras que la separaban del resto del mundo. Tomo las barreras, comenzó a gritar. Luego de un momento, desconcertada por la situación, cayó y empezó a llorar, lloró y lloró hasta que de repente, en el suelo frio de aquel sitio se durmió. Ahora se encontraba en medio de un sueño, en donde algo brillaba, algo pequeño similar a una perla, se acercó y se vio reflejada en ella. De repente, comenzaron a aparecer más perlas que desde su pequeñez iluminaron el lugar, cada una reflejaba un recuerdo, cada uno poseía un momento único y hermoso de la vida de la joven encarcelada.

En ese instante, abrió sus ojos, se encontraba en el patio de su casa, era domingo,  y había salido a reflexionar en la reposera negra que su mamá siempre dejaba al lado del jazmín. Quiso buscarle un sentido a ese sueño tan extraño en el cual se había sumergido segundos atrás. En su búsqueda comprendió que el culpable era ese cuadro, realizado por Mary Corse, ese que no tenía nombre, era un cuadrado con dos rayas negras de la misma medida y tres rayas blancas, dos de ellas se encontraban en los extremos del cuadro, estas eran más delgadas que la que se encontraba en el centro, esa era la más gruesa. Recordó que al detenerse a observar mejor la obra había notado que la raya gruesa poseía objetos que la hacían brillar.

Indudablemente, se había enamorado de la obra, y ese domingo, gracias a su visita al museo, descubrió que a medida que los días transcurren nos hacemos prisioneros de las dolencias y nos ahogamos en la desesperación, pero Mary, le recordó, con esas pequeñas perlas, que todo depende de la perspectiva con la cual observemos las cosas, estas, brillarán o de lo contrario nos encerraran detrás de barreras oscuras. Ella se había detenido y la obra la había invadido, una obsesión geométrica que reflejo vida, tal vez, algún día vuelva a visitar la muestra y redescubra algo más, o tal vez, se vuelva a encerrar en su celda brillosa.

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