Las dos picardías del camaleón

Crónica sobre el taller: “De bolines y camaleones”, en MACBA 2015, diseñado y dictado por Ana Laura Gindin

Tuvimos una idea: para la exposición de Liu Bolin en el MACBA, armar una serie de encuentros -taller para chicos, tomando como eje el título mismo de la exposición de Bolin: “desapareciendo”. Así, en gerundio, en acción, desapareciendo un poquito, no del todo.

Como Liu en sus performances partimos del camuflaje y alabamos al camaleón.

Todos tenemos un pequeño camaleón adentro. El camaleón, se esconde, se camufla, pero también se muestra: hay veces que el camaleón se pone rojo frente a una alfombra de pasto verde, para seducir, o marcar su espacio. Sobre todo, el camaleón cambia, y lo exhibe.

Al empezar el taller, en ronda, nos preguntamos cuándo y porqué nos escondemos y cuándo nos mostramos, o llamamos la atención. Para los más chiquitos (4-6 años) fue fácil en ese momento encontrar ambas sensaciones. Algunos querían gritar, hacer mucho ruido. Otros, se escondían atrás de los padres.

Para ir poniéndonos en clima, empezamos buscando qué cosas había escondidas en los cuadros. Los chicos hicieron de detectives, y volvieron a la ronda con rapidez y mucha energía para empezar la actividad plástica y lúdica.

Pero entonces los límites entre mostrarse y esconderse se volvieron más difusos, hasta borrarse del todo. Porque en la actividad plástica, para jugar a esconderse, al mismo tiempo había que mostrarse: los chicos que se escondían, debían primero animarse a pasar al frente, y ante los fondos de colores, quedarse quietitos quietitos, mientras el resto te miraba, y algunos ayudantes, con pinturas y papeles crepe, te camuflaban una mano, un brazo, una pierna, hasta la cara.

El camaleón pícaro, elige uno u otro. Puede ponerse rojo sobre el pasto verde, para que todos lo miren, o amarillito suave sobre la arena para pasar desapercibido. Con los chicos en cambio, las dos situaciones pasaban al mismo tiempo. O mejor dicho: la verdadera escondida, sucedía después: en el registro, en las fotos, que en épocas de tanta selfie, brotaban de los celulares como un campo en flor. Ahí sí, el brazo, la mano, la pierna quedaban escondidos.

Y ahí también cada chico-camaleón se veía a sí mismo “desapareciendo”. Porque esa es la segunda picardía del camaleón: sólo se camufla ante la mirada del otro, quien puede disfrutar del cambio de color.

                                                                                                                                               Ana Laura Gindin

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Estrenamos el cruce entre letra e imagen, perspectivas encontradas, asociaciones no lineales.

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Desde este lunes, está en el aire Punctum & Dictum, una iniciativa sonora del MACBA que se repetirá exhibición tras exhibición.

Les pedimos a los artistas de Cromofobia que elijan un texto de ficción (puede ser literatura, poesía, o experimental… todo menos escritos teóricos o periodísticos). Este “texto encontrado” debería tener alguna relación con la obra. La naturaleza de esa relación es amplia (directa, indirecta, de inspiración, tangencial, etc) y quedaba a criterio de ell@s .

Podes pedir en la recepción del Museo un mp3 y los textos para recorrer la expo Cromofobia. 

¿querés escuchar los audios y acompañarlos con la lectura de los fragmentos seleccionados? Hacé click acá

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Verano 2015 en MACBA-Actividades

¡Todos los días que quieras venir a visitar el Museo, podés pedir en recepción a nuestro Equipo Educativo los Ficheros Didácticos Gigantes!

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-Diseñados para niños acompañados  de adultos o grupos familiares

Los ficheros te ofrecen 13 actividades sobre algunas de las piezas que componen la muestra actual, Cromofobia, integrada por obras de la colección y artistas invitados, con piezas en blanco y negro.

¡Los esperamos!

“Siempre el despliegue más rico está en las palabras”

“Las imágenes siempre están en esa polaridad entre lo bello y lo sublime, nos transmiten el horror y la desmesura, y hay una distancia que permite verlo. En el caso del horror hay cosas que rompen la distancia y hay algunas imágenes que se vuelven intolerables.”

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El próximo sábado 1º de Nov a las 17hs. Burucúa será nuestro invitado en el MACBA para recorrer la video-instalación de Gilad Ratman y proponer diversas actitudes y perspectivas con las que se pueda pensar la obra.

https://educacionmacba.wordpress.com/2014/10/27/actitud-burucua/

ACTITUD BURUCÚA!

maxresdefault   Hay reflexiones que se hacen con la obra. Otras, llegan un poco demoradas, al compás de algún disparador, del entretejido de genealogías. Muchas veces, una obra se convierte en una estrella de una constelación más grande y entonces, nuevos sentidos se potencian, se hacen más fuerte entre obra y obra, entre un video y la cita de un escritor, entre un film antiguo y el recuerdo de una reflexión ya hecha. Sin dudas, también hay pensadores que nos ayudan a catalizar esas ideas. Pensando en estas estimulantes figuras, damos por comenzado un nuevo ciclo que será medular para la Curaduría Educativa del Museo: las Acciones Reticulares. Situaciones de visita en sala acompañados de académicos, curadores y otros intelectuales o científicos con los que podamos luego conversar sobre las obras vistas En esta oportunidad, José Emilio Burucúa nos acompañara en un recorrido razonado por la video instalación de Gilad Ratman y luego subiremos al 6to piso para conversar sobre la experiencia de esta obra que nunca logra pasar desapercibida. Le propusimos que pensara todo esto en torno a diversas“actitudes” que él propondrá para vincularnos con la potente pieza de Ratman, tocando temas relacionados con la creación artística, lo visceral allí implícito y el autorretrato sin por esto dejar de lado temas del contexto geopolítico, urgentes.   La fecha propuesta es el 1º de Nov, 17hs. Jose Emilio Burucúa es doctor en Filosofía y Letras, docente e investigador de la Escuela de Humanidades de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam) y profesor titular de Problemas de Historia Cultural.

Texto de sala por el curador y primeros “Recorridos Dialogados” con el Equipo de Educación

The Workshop
Gilad Ratman

hasta el 9 de noviembre en el MACBA

The Workshop retrata una expedición, una travesía o, más precisamente, el éxodo de un grupo de personas saliendo de Israel. En términos de una narrativa lineal, el grupo entra a una cueva en una ladera del Monte Carmel, que mira a Haifa. El grupo atraviesa grandes cuevas y estrechos pesajes, túneles inundados y secos. Algunos llevan una mochila básica, pero nada que se asemeje a un equipo de supervivencia. Finalmente, llegan a un pozo y comienzan a escalar; en la cima, martillan y perforan la roca. Cuando ésta cede y la luz penetra en el pozo, ensanchan el hoyo y, uno a uno, salen del túnel y entran en un espacio limpio y bien iluminado. La toma larga que documenta este acto posiciona el evento precisamente en el espacio para el cual la obra fue creada originalmente, el  Pabellón Israelí en los jardines de la Bienal de Venecia.

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Si bien la travesía física parece haber llegado a su fin, la travesía personal, no ha terminado. A medida que las personas emergen del pozo y entran en el pabellón, comienzan a acomodar los objetos que encuentran allí y las cosas que trajeron consigo: bloques de arcilla, micrófonos y cables; encuentran una gran caja de madera, que colocan sobre dos caballetes. Resulta que ésta contiene una mezcladora de sonido. Los recién llegados se esparcen por el lugar y comienzan a trabajar con la arcilla. El pabellón rápidamente se convierte en un taller de escultura. Cada viajero esculpe su propio retrato. Insertando los micrófonos en las masas de arcilla, comienzan a hacer ruidos y a gritar usando esos micrófonos. El taller de escultura se transforma en un taller  vocal. Uno de los viajeros, sin dar directivas y sin siquiera ver a la gente que hace ruidos en el piso superior, maneja la mezcladora de sonido en el piso inferior: “esculpe” en sonido mientras sus compañeros de viaje esculpen en arcilla.

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Viajando a través de los cables negros desparramados en el piso del pabellón, las voces arriban a la mezcladora, en donde son “transformadas en otra cosa” por el sonidista. En otro acto de magia, las voces, manipuladas y sintetizadas, se funden en una única onda de sonido. Pero también podemos oir las diferentes capas del paisaje sonoro –el sonido ambiente en las cuevas, voces naturales y distorsionadas, sonidos manipulados. Formalmente, este manojo de cables y la mezcladora, visibilizan el sistema de conexiones que, más que sólo transportar el sonido, conecta gente y crea una pieza única de sonido, una experiencia común, un postulado estético universal.

Sergio Edelsztein

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Crónicas de un día en MACBA

Por Sofia Calvano

“Apúrense a comprar comida que Gilad quiere charlar con nosotros”, dijo Marce, nuestra asistente del equipo de Educación. Así que rápidamente improvisamos un almuerzo con Gilad Ratman, el artista de la próxima muestra –The Workshop– a inaugurar el 3 de octubre, y nuestra jornada laboral se convirtió de repente en una charla informal entre artistas, educadores y curadores. Eventos inesperados que suelen suceder en MACBA.

Gilad Ratman es un artista israelí que nació en 1975. Estudió arte en Jerusalén y en Nueva York. Comenzó con la pintura y luego fue abriendo sus horizontes hacia el soporte audiovisual. Hoy en día, realiza sus obras en formato video y videoinstalación. Su obra The Workshop se presentó en la Bienal de Venecia en 2013 y fue adaptada para presentarse actualmente en tres pisos de MACBA. Se trata de un viaje, el éxodo de una comunidad de treinta personas de Israel a Venecia, ciudad que aloja las famosas bienales de arte. Imágenes de los túneles, excavaciones y al salir de la expedición, el ingreso de este grupo en un espacio amplio e iluminado, un taller -es decir, un workshop- en el que modelan sus propios rostros en arcilla. Si pudiéramos entender esta videonstalación de una forma narrativa, resumiendo un poco, la historia más o menos sería esa.

El almuerzo derivó en una tarde filosófica, en la que hicimos preguntas al artista sobre su obra, pero también se extendió hacia la reflexión sobre las ideas de belleza, de lo feo, sobre la violencia, la guerra, la relación entre el hombre y la naturaleza, temas que aborda Ratman en sus obras. Tamara García Iglesias, amiga de la casa y curadora del ciclo MAPA Export, llevado a cabo en el museo unos meses atrás, estuvo presente y fue quien impulsó el debate: ¿la belleza es un concepto de la cultura o la preexiste? ¿Lo bello y lo feo son creados por el hombre o son extensiones de Dios?

Israel, caverna, éxodo…no pudimos evitar el tema de la guerra. Pero no es sobre el conflicto entre Israel y Palestina que habla la obra de Ratman, sino que se trata de una reflexión más amplia sobre el túnel, sobre estar abajo de la tierra. O lo que significa estar arriba, en “the cloud”, la nube, Internet. El exceso de información, la comunicación, la nacionalidad y todo lo que implica estar en el mundo. En contraposición a eso, el túnel, lo primitivo -aunque él no quiere llamarlo así-, el sonido de la voz sin palabras, sin significado, lo que es anterior al lenguaje.

Después de comer, el grupo se redujo a Gilad y el equipo educativo. El artista nos pidió una hoja y algo para escribir. Arrancamos una hoja de cuaderno y se la dimos, la miró con desilusión y pidió una hoja más canchera. Buscamos hojas más grandes y lápices de colores. Ahora sí, estábamos listos. “Me encanta la oficina de Educación”, dijo Gilad y de repente fue un niño contento con sus juguetes.

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Nos hizo un dibujo del mundo, “este es el mundo”, dijo e hizo un      esquema, como si fuera un mapa de Israel a Venecia, dividiendo
lo que está arriba -los árboles, el agua, las fronteras entre los países y  por qué no, Internet- y lo que está abajo: los túneles, la caverna, el aislamiento.

 Podemos pensar la obra de Gilad como esa contraposición y  también convivencia constante entre arriba y abajo,  comunicación y aislamiento, high tech y low tech, lenguaje o  sonido gutural, lo que existe y lo que preexiste. “Piensen en los  autorretratos en arcilla. En el mundo exterior, eso sería Facebook.  Un retrato que uno construye de sí mismo, cambiando la foto de  perfil, borrando las fotos que ya no le gustan, agregando y  sacando filtros”.

 Nos interesamos por el tema de las fronteras entre los países. Pía, coordinadora del equipo de Educación, contó una anécdota sobre la videoconferencia que realizamos tiempo atrás con Carlos Cruz-Diez. El artista venezolano, de 91 años, dijo que las nacionalidades van a dejar de existir. Y Gilad está de acuerdo: “Este va a ser un período muy corto en la historia de la humanidad. La existencia de los estados va a ser un período muy corto y vamos a volver a un mundo sin divisiones. Abajo de la tierra no hay fronteras”. Y ahí surgió el tema de la vuelta a la Edad Media, cuando todavía no estaban conformados los estados, pero esa es una historia muy larga para contar ahora.

A pesar del tinte conceptual que tomó nuestra tarde, no todo fue teoría dura y conceptos complicados. Gilad también nos contó que es un amante de la música y que mientras estudiaba pintura en la universidad tenía una banda de rock. De ahí deriva su posterior interés por los soportes audiovisuales. Combinar música, sonido e imágenes.

Nuestro equipo quedó sorprendido por la presencia del artista, cálida y conversadora, que contrasta con su obra árida, que nos hace reflexionar sobre el mundo contemporáneo y nos hace transitar terrenos incómodos. “Nunca voy a poner al espectador en un lugar fácil”: esa es la convicción con la que el artista desarrolla su obra.

Cuando le preguntamos si quería un café, dijo que sí, pero que el café iba inevitablemente acompañado de un cigarrillo, así que mudamos la reunión a la terraza del museo. Y esta crónica termina acá: invitamos a que cada uno desarrolle su propia experiencia en la obra de Gilad.

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“The Workshop”, de Gilad Ratman. Curaduría: Sergio Edelsztein. A partir del 3 de octubre en MACBA